Vidas paralelas: Hassan Fathy, Juan O’Gorman y Balkrishna Doshi. 

Paralelismos y divergencias a través de sus obras y teorías sobre arquitectura en el contexto postcolonial.

Tesis leída

D Bosch Reig, Ignacio
D Linazasoro Rodríguez, José Ignacio
PC O’ Gorman, Doshi, Fathy, postcolonial

 

A principios de s XX México, India y Egipto se embarcan en procesos de nostalgia hacia el pasado. India y Egipto acaban de conseguir su independencia de Inglaterra, y México, aunque había conseguido la independencia un siglo antes, salía de una revolución cultural que puso fin al mandato de Porfirio Díaz, de clara directriz afrancesada.
México, India y Egipto, son tres estados modernos que se asientan en regiones con una tradición arquitectónica de miles de años. Durante la segunda mitad del siglo XIX, se sucede en estos países una indiscriminada relación de estilos eclécticos europeos. Serán los órganos de gobierno, afines a Europa, los que promulguen dicha tendencia. Tras los procesos de independencia en India y Egipto y de revolución cultural en México, los tres países buscarán encontrar una arquitectura nacional que les aleje de aquellos estilos eclécticos universales.
“El fenómeno de la universalización, aun siendo un adelanto para la humanidad, constituye una suerte de sutil destrucción no sólo de las culturas tradicionales lo que podría no ser un mal irreparable, – sino de lo que llamaré de momento el núcleo creativo de las grandes civilizaciones, el núcleo ético y mitológico de la vida. El conflicto surge ahí, la civilización erosiona los recursos culturales que generaron civilizaciones del pasado. Se extiende ante nuestros ojos una civilización mediocre que es el absurdo conocido como cultura elemental. En todos los lugares del mundo se encuentra la misma película mala, las mismas máquinas tragaperras, las mismas atrocidades de plástico o aluminio”.
Paul Ricoeur. Civilización Universal y culturas nacionales. 1961
Así llegamos al problema crucial al que se enfrentan México, India y Egipto al salir del subdesarrollo, con el fin de mantenerse en el camino hacia la modernización ¿es necesario deshacerse del viejo pasado cultural de la nación?
De aquí la paradoja, por un lado, la nación tiene que arraigarse en el terreno de su pasado forjar un estilo nacional y desplegar esa reivindicación espiritual y cultural ante la personalidad de los colonialistas. Pero para tomar parte en la civilización moderna, es preciso al mismo tiempo participar en la racionalidad científica, técnica y política, algo que muy a menudo requiere el abandono puro y siempre de todo un pasado cultural. Esta es la paradoja: cómo hacerse moderno y volver a los orígenes; cómo revivir una vieja civilización aletargada y participar en la civilización universal.
En esta encrucijada, surgen las tres figuras que son objeto de estudio. Juan O’Gorman, Balkrishna V. Doshi y Hassan Fathy. Dichos arquitectos separados por 30 años de diferencia y miles de kilómetros, presentan soluciones encaminadas a resolver los problemas de identidad arquitectónica dentro de sus naciones embrionarias. Una identidad que pueda unir modernidad con tradición local.
Dichas soluciones, toman un punto de partida más o menos alejado del estilo internacional según el arquitecto que las promulga. Desde la afinidad de Juan O’Gorman hacia el funcionalismo, pasando por los matices regionalistas de Balkrishna V. Doshi y finalmente la oposición rotunda de Hassan Fathy.
A su vez, cada uno de los tres arquitectos presenta una evolución en su forma de entender la arquitectura que debía identificarse con su nación. Por ejemplo, Juan O’Gorman, en sus primeros años buscaba esa arquitectura para el pueblo en el funcionalismo racional y acabó su última obra buscando referentes en el indigenismo mesoamericano.
Estos escritos pretenden comparar dichas estrategias en manos de los arquitectos ya presentados, que llevaron a obtener una identidad arquitectónica nacional. Una identidad que reuniera modernidad y tradición en mayor o menor grado.