Architecture in motion: procesos dinámicos en la reconstrucción post-catástrofe

En curso

Domingo Calabuig, Débora
PC reconstrucción, catástrofe

 

Desde la perspectiva del -hacer- arquitectura, en el post-catástrofe se incrementa la espontaneidad y la falta de visión que generan desarrollo urbano no planificado, desarrollo humano integral no definido, interrelaciones institucionales deficientes, déficit de viviendas habitables, tecnología constructiva inapropiada y zonas de riesgo naturales y antrópicas.
El primero define un complejo sistema de infraestructuras primaria y secundaria deficientes, de territorios aislados, de falta de programación en el uso de espacios urbanos, de escasez de conocimiento básico y específico del sistema natural, de la falta de equilibrio en la organización de los sistemas de equipamientos, de la desconsideración de los riesgos antrópicos y naturales, y por el total desconocimiento de la caracterización identitaria del hábitat.
El segundo aborda, más allá del tema urbano en sí, la falta del desarrollo humano integral. Este es un elemento de gran repercusión, ya que resume un marco social desequilibrado y que se caracteriza por la falta de organización y programación de las actividades sociales, de sus relaciones conflictuales y, por supuesto, de la ausencia de definición de perfiles sociales.
El tercer ítem abarca las dificultades presentes en las relaciones institucionales. Esto se debe a un conflicto de liderazgo entre los diferentes actores que pueden iniciar y desarrollar las acciones de desarrollo territorial y cambio social, los cuáles están más preocupados de la idiosincrasia propia del medio que del fin de sus acciones.
En lo que se refiere al número de viviendas habitables, se puede apreciar de forma generalizada, un elevado número de viviendas en estado ruinoso, completamente inhabitable o con serios daños, como consecuencia de eventos catastróficos. La cultura constructiva local es otro ítem a considerar por el uso de sistemas constructivos que no se adaptan a los requerimientos del lugar, concretamente a los generados por riesgos naturales y más concretamente a los riesgos sísmicos y sus derivados, desde el punto de vista estructural y constructivo.
El último ítem aborda el deficiente análisis frente a riesgos, tanto naturales como antrópicos, para ubicar las viviendas, ya que no se considera el riesgo intrínseco que poseen ciertas zonas, como pueden ser zonas susceptibles a sufrir licuefacción de suelos, zonas con taludes excesivos o formalizados con materiales inestables, etc. Obviamente este ítem tiene una estrecha relación con planificaciones ineficientes o inexistentes.
Más allá de los aspectos socio-espaciales existe la discontinuidad de políticas socio-administrativas, que se debe por la desorganización administrativa en todas sus componentes. Esto produce la proliferación de asientos espontáneos e informales, la sobrepoblación e imposibilidad de abandonar albergues o lugares de acogida, la generación de construcciones vulnerables y la proliferación de negocios ilegales que se centran en el comercio de los materiales de construcción o de las viviendas suministradas por el estado.
El nodo del problema se encuentra en el dialogo y en la flexibilidad. En un medio cambiante, sea este puntual o a larga escala, se define la necesidad de poder adaptar la situación a las condiciones y condicionantes socio-espaciales que se verifican según secuencias temporales discontinuas. Juegan un rol clave la tecnología, la economía política y la sociología y la intención de modificar el status quo de las obras puntuales (tiempo cero en sentido espacial) para activar, re-activar u optimizar los mecanismos sociales (procesos en continuo devenir). En resumen el proceso de reconstrucción se enfrenta con la imposibilidad de poder contar con un modelo estratégico flexible para la definición dinámica del espacio.