El dibujo como cristalización del pensamiento en la obra arquitectónica de Juan Navarro Baldeweg

En curso

D Torres Cueco, Jorge
PC Baldeweg, dibujo

 

“Uno no puede saber si la imagen surgió antes en la mente y fue entonces cuando quedó registrada por la mano, o si la mano produjo la imagen de una manera independiente, o resultó de una colaboración fluida entre la mano y el espacio mental del dibujante”
Juhani Pallasmaa, La mano que piensa

 

Un momento fascinante en el proyectar la arquitectura es el origen, la concepción del proyecto. La inexistencia de un método científico capaz de iniciar una investigación con garantía de éxito no debe apartarnos de la indagación de sus principios. Posiblemente en ese instante, como en una simiente, se concentre gran parte de las energías que desarrollarán el proyecto y más allá de las transformaciones sufridas por diferentes motivos algunos trazos permanecerán imborrables hasta su conclusión.
Para adentrarnos en el conocimiento de los orígenes del proyecto arquitectónico debemos atender a las herramientas propias que el arquitecto emplea en ese instante. El desarrollo del software CAD (computer aided design) vinculado a los importantes avances informáticos de los últimos años ha favorecido la migración mayoritaria del dibujo manual al dibujo informatizado. Sin embargo, en la fase inicial del trabajo, la concepción del proyecto, el ordenador raramente sustituye al carboncillo y al sulfurizado, a la tinta, al trozo de papel, a la acuarela… Si nos fijásemos en el modo de proyectar de los grandes maestros, habría tantas semejanzas como disparidades pero, lo que sí observaríamos en todos es una estrecha relación entre la concepción y la plasmación instantánea en un dibujo. Durante unos instantes, la distancia entre la cabeza y la mano parece acortarse hasta el punto de desaparecer.
La elección de Juan Navarro Baldeweg como medium para esta investigación nace de la relación personal que se establece con él a partir de la colaboración en su estudio en el año 2009. Conocer de primera mano su trabajo, su manera de hacer y dibujar; la relevancia contrastada del personaje y de su obra; su formación como grabador, su actividad artística, su particular manera de dibujar con la soltura del experto pero sin concesiones al virtuosismo; la posibilidad de acceder a las fuentes originales; y la amabilidad y ánimo transmitidas por el propio arquitecto propició el comienzo de esta investigación.
La primera aproximación se concreta en el trabajo de investigación “La mano que da a luz. Pensamiento y dibujo en las esculturas de Juan Navarro Baldeweg”. La ingente cantidad de dibujos archivados y una oportuna conversación con el propio Juan Navarro muy interesado en aquel momento en unos cuadernos de apuntes recientemente recuperados de algún cajón olvidado, centró el campo de investigación en ellos. Contenían los bocetos iniciales de muchas de las piezas de escultura que había elaborado desde 1973. En la escultura se da una proximidad mayor entre concepto y obra. De este modo, se estableció una relación entre pensamiento, dibujo y realidad, una terna reflejada en sus escritos, cuadernos de apuntes y obras realizadas.
La investigación pretende proseguir este camino a través de las obras de arquitectura, construidas o no, poniendo especial atención a la capacidad del dibujo para reflejar la evolución temporal de los proyectos y del propio pensamiento del arquitecto.